La navidad no ha vuelto a ser la misma, quizás obedezca a las ausencias de personas, de adornos, de luces. Hasta ayer me sentía indemne a la nostalgia que suele acompañar estas fechas, pero la sonriente y maternal Danielle me desarmó. Sólo bastó con que asomara un paquete de papel plata con una cinta púrpura para que me echara en sus brazos a llorar. Al abrazarla sentí abrazar a todas las mujeres de mi vida. Pensé en mi madre, en mis hermanas. Ahora sigo hecha un mar de lágrimas y no quiero arar en los motivos de ello; siento un descanso en mi alma y espero no desboronarme en unas horas.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada