
Las películas de Alejando Amenábar me han gustado siempre, incluyendo su opera prima, que me tuvo presa de pánico unos cuantos días. Ayer fui al cine a ver Ágora, y con gran tristeza pude ver que nos estaba diciendo a todos los humanos que somos unos tontos, unos egoístas, unos seres ridículos. Toda la historia de la humanidad está cimentada en guerras, en enfrentamientos de los unos contra los otros. Las razones han sido diversas, pero las diferencias y las faltas de tolerancia las resolvemos con con peleas, con puñales, con ametralladoras, con tanques de guerra.
Del mundo.... ha cambiado su forma de desplazarse, de "comunicarse" de combatir las enfermedades. Han cambiado las calles, las avenidas, los edificios... pero los humanos ¿hemos cambiado? Nos enceguecemos en ira porque nuestro equipo de fútbol perdió, y asesinamos seguidores del otro equipo en cualquier callejuela. Asesinamos a nuestra pareja porque no sabemos mediar las diferencias que irremediablemente aparecen cuando se convive y cuando no. Asesinamos a nuestros hijos, a nuestros padres. Nos aferramos a principios religiosos que vienen siendo los que dictaminan el final en el trato hacia el otro, porque no nos cabe que el otro, o la otra, o los otros, sean diferentes, piensen diferente y luzcan diferente.
¿Cuándo aprenderemos a respetar la verdad de los demás? Creo que el mundo no ha cambiado, sigue siendo el mismo.